Los muros de la ciudad de Burgos se llenan de arte urbano cidiano

De un tiempo a esta parte las paredes de los núcleos urbanos (y en algunos casos también rurales) han comenzado a transformarse. Sus muros se han ido llenando paulatinamente de color y recorrer sus calles es disfrutar de auténticas obras de arte llenas de vida.
Hace ya unos años que el arte urbano dejo de ser considerado vandalismo y es que esta forma de expresión, que tradicionalmente se consideró una práctica marginal, representa en la actualidad una importante corriente artística de fácil acceso que introduce nuevas formas y maneras de transmitir un mensaje.
Cada mural relata una historia; desde homenajes a personajes de todo tipo pasando por representaciones de escenas cotidianas o históricas a muestras de críticas sociales, políticas o medioambientales e incluso, simplemente, diseños abstractos.
Además es una forma de arte atractiva que convierte la ciudad en un auténtico museo vivo al aire libre que no pasa desapercibido.
Los orígenes del arte urbano
No es fácil determinar ni cómo ni cuándo ni mucho menos dónde nació el arte urbano ya que diferentes corrientes señalan que es tan antiguo como la humanidad misma y hay quienes remontan sus orígenes a las representaciones que se tallaban en las cavernas, a las pinturas prehistóricas o mismamente a las frases políticas del año 79 a.C halladas en las paredes de la ciudad de Pompeya.
En la década de los sesenta se consolidó como un movimiento que, principalmente, contenía tintes reivindicativos (temas políticos y críticas sociales) a raíz de que un grupo de artistas comenzara a llenar las calles de Filadelfia con mensajes de protesta. Este movimiento se traslado rápidamente a Nueva York y, posteriormente, a París donde los artistas ya habían comenzado a salir a las calles a plasmar su arte buscando la interacción con la ciudad y sus habitantes.
La corriente del arte urbano explotó definitivamente en los años 90 y fue en esta década cuando oficialmente se estableció como movimiento artístico bajo el nombre de “Street Art” pero no fue hasta los 2000 cuando comenzó a ser aceptado por la opinión pública y a cobrar una gran importancia gracias, en parte, al incremento de sus apariciones en los medios de comunicación que se hacían eco de esta tendencia.
Son numerosas, variadas y novedosas las técnicas y recursos utilizados continuamente por el arte de la calle por lo que resulta complicado consensuar una única definición, sin embargo, nos atrevemos a afirmar que es toda aquella expresión artística que engalana y embellece no solo las paredes de la ciudad, también otras superficies urbanas como escaparates, cristaleras, bolardos y/o señales de tráfico, entre otras.
Los muros de la ciudad de Burgos
Burgos es una ciudad fascinante. La ciudad tiene la capacidad de sorprender por si sola a propios y extraños, circunstancia que se ve incrementada debido a sus (novedosos e innovadores) coloridos muros.
De un tiempo a esta parte se ha visto multiplicado el número de murales que decoran y llenan de color sus escaparates y fachadas pero también su variedad; pinturas sobre cristales, contenedores, puertas de garaje, establecimientos, patios de colegio, instalaciones artísticas e intervenciones participativas.
Estas obras han cambiado la ciudad e invita tanto a sus residentes como a sus visitantes a abrazar la ciudad de una forma más dinámica y conmovedora.
Arte urbano cidiano
En la pasada edición del Festival Cultural Burgos Cidiano, una de las calles más céntricas y de las más antiguas de la ciudad se vistió de color para celebrar el gran regreso de nuestro héroe legendario.
El gran mural de unos setenta metros cuadrados, realizado por el Gremio de Artistas Plásticos (GAP), en acrílicos que representa el retorno del Cid en un ambiente colorido y festivo y con el que aún podemos deleitarnos en la Calle La Puebla, no es la única representación artística de nuestro héroe legendario que podemos encontrar en las paredes de la ciudad de Burgos.
No muy lejos de este punto, en el distrito del Crucero, acaba de erigirse otra representación artística urbana en torno a su figura que, por el contrario, recrea la salida del Campeador de tierras castellanas.
Los muros de la pasarela peatonal del Crucero han sido el emplazamiento escogido para instalar un mural de más de 400 metros cuadrados que combina el amarillo característico de los campos castellanos con sucesos de la vida de nuestro héroe legendario; desde las mesnadas cabalgando en la meseta hasta diferentes escenas de la esposa e hijas del Campeador.
Rachel Merino y Diego Alonso, asesorados por el historiador Alberto Montaner, han sido los artistas encargados de llevar a cabo este proyecto, impulsado por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento a propuesta del Consorcio del Camino del Cid, que se ha convertido en la representación urbana más grande de nuestro héroe legendario realizada hasta la fecha en las paredes de la ciudad de Burgos.
Acompañando al regreso y al destierro del Campeador existen otras representaciones cidianas en múltiples zonas como la realizada en el patio del colegio Río Arlanzón, en los muros que dan al majestuoso bulevar y también en diferentes y cuantiosas portadas de garajes.
El arte perdura en el tiempo y las paredes de nuestra ciudad se convierten paulatinamente en un museo al aire libre que nos sumergen de lleno en el siglo XI y nos recuerda la historia y figura de nuestro héroe legendario desde perspectivas más actuales y novedosas.

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