925 años de la muerte del héroe cidiano

Tal día como el 10 de julio del año 1099 fallecía el Cid Campeador en la ciudad de Valencia.
O al menos esta es la fecha que señalan múltiples expertos historiadores en la figura de nuestro héroe legendario en detrimento de otros que ubican este acontecimiento en mayo de ese mismo año.
Pese a las numerosas leyendas que conforman su figura y la fecha de su muerte, se cree que Rodrigo Díaz de Vivar murió próximo a los cincuenta años de edad lejos de las gloriosas contiendas a las que estaba acostumbrado.
Parece también documentado que la vida del Cid llegó a su fin en Valencia, ciudad que tras defender durante años había conquistado.
Tras combatir a los musulmanes, nuestro héroe legendario aquejó unas altas fiebres que acabaron con su existencia.
Pero su viaje no acabó ahí ya que sus restos mortales viajaron casi más que su cuerpo en vida.
Las seis tumbas del Cid
Catedral de Valencia
Rodrigo Díaz de Vivar comenzó su descanso eterno en la Catedral de Valencia al convertirse Doña Jimena en señora de la ciudad tras su fallecimiento pero, tras resistir numerosos combates que se alargaron más de dos años en el tiempo, abandonó Valencia para regresar a tierras de Castilla portando consigo los restos de nuestro héroe legendario.
Monasterio de San Pedro de Cardeña
El conjunto monástico de Cardeña fue el segundo emplazamiento donde reposaron los restos del Campeador hasta que fueron ultrajados por las tropas francesas durante su ocupación.
Afortunadamente, Vivant Denon, intelectual francés que se encontraba en tierras burgalesas, logró recuperar sus huesos para depositarlos nuevamente en este templo edificado en el siglo XI.
Una vez allí, su estancia no fue larga y es que la noticia llegó a oídos del gobernador Paul Thiébault, conocedor de la figura del Cid, quien ordenó su recogida y posterior traslado a un nuevo monumento fúnebre con el único fin de proteger los restos mortales del nuestro héroe legendario.
Mausoleo del Paseo del Espolón
Dicho mausoleo se levantó en el Paseo del Espolón de Burgos y para su inauguración se realizó un solemne acto.
Poco duro dicho sepulcro ya que fue demolido por los españoles al expulsar a los invasores franceses de la zona.
Castillo Hohenzollern
Debido al expolio de las tropas francesas podemos decir que nuestro héroe legendario sufrió un tercer destierro ya que parte de sus vestigios mortales fueron a acabar en el sureste de Alemania.
El conde de Salm-Dick y el barón de Delammardelle fueron los responsables de tal acto. En concreto, el primero fue el culpable de obsequiar al príncipe alemán Carlos Antonio de Hohenzollern con tal presente.
Casa Consistorial de Burgos
El gobierno de la época consiguió que los fragmentos mortales volvieran a territorio español, nuevamente al Monasterio de San Pedro de Cardeña hasta que, tras la desamortización del mismo, fueron trasladados a la capilla de la Casa Consistorial de Burgos.
Catedral de Burgos
Bajo el crucero de uno de las lugares más solemnes de la imponente Catedral de Burgos descansan parte de los restos de nuestro héroe legendario y de su esposa Doña Jimena Díaz custodiados por una inscripción del más ilustre estudioso de la figura del Cid, Don Ramón Menéndez Pidal, que declara:
“Rodrigo Díaz, Campeador muerto en Valencia el año 1099. A todos alcanza honra por el que en que en buena hora nació. Jimena, su esposa, hija de Diego, conde de Oviedo, nacida de estirpe real.”
Tristemente, las paredes de este espectacular santuario no fueron el final de su viaje.
Con el tiempo han ido apareciendo más vestigios de nuestro héroe legendario repartidos por distintos territorios; tanto en Francia como en República Checa y Polonia se hallaron fragmentos de Don Rodrigo Díaz de Vivar, e incluso en la Real Academia Española de la Lengua se custodia un fragmento de su cráneo a raíz de la pasión de sus integrantes por la figura de nuestro héroe legendario.
Homenajes a su figura
Más de 900 años después de su muerte su legado sigue presente y cuantiosos y variados son los reconocimientos que representan sus hazañas a lo largo de la historia por distintos puntos del mundo y que rinden homenaje a su figura.
Pero si hay un punto donde se vive con especial emoción es en Vivar del Cid.
Desde hace casi tres décadas, el pueblo que vio nacer al Campeador celebra unas jornadas cidianas (el fin de semana más próximo al aniversario de su fallecimiento) con cuantiosas actividades en homenaje a Rodrigo Díaz de Vivar.
¡Tan si quiera el mismísimo Cid hubiera imaginado la transcendencia que sigue teniendo su figura más de nueve siglos después!

Síguenos

Contacta con nosotros

Estamos aquí para ayudarte, ¡Háblanos!

Contacta con nosotros

Estamos aquí para ayudarte, ¡Háblanos!